¿Cómo utilizar la memoria olfativa?

Sunday, 30 June, 2013

¿Cómo utilizar la memoria olfativa?

Oler evoca emociones.

Percibir un olor no consiste sólo en notar la sensación que el estímulo aporta. Se trata de experimentar las EMOCIONES relacionadas con esa sensación. Los olores pueden evocar poderosas reacciones emocionales mediante procesos internos que ocurren a nivel subconsciente en nuestro cerebro.

Esto es debido a que nuestros receptores olfativos están directamente conectados con el sistema límbico, la parte más antigua y primitiva de nuestro cerebro. El sistema límbico controla nuestros INSTINTOS MÁS BÁSICOS, incluyendo el hambre, la sed, el miedo, la rabia, el sexo y el instinto de supervivencia. También está asociado a las sensaciones de placer ligadas con estos instintos. Por ello, un olor agradable puede aportar una intensa sensación de placer, tanto o más que el que proporciona una buena comida.

El sistema límbico también está involucrado en la memoria, y dos grandes estructuras límbicas, la amígdala y el hipocampo, juegan roles importantes en la memoria. La amígdala es responsable de la determinación de qué recuerdos se almacenan y en qué lugar del cerebro. Este proceso está basado en la intensidad de la respuesta emocional a un suceso. Esta es la razón, por ejemplo, de que el olor a cedro pueda transportarnos inmediatamente a nuestra infancia, recordando el olor de los lápices de colores.  

Las sensaciones olfativas sólo llegan al córtex del cerebro tras la estimulación del sistema límbico. Puesto que el córtex es la zona donde se produce el reconocimiento cognitivo y la función del habla, a los seres humanos nos resulta imposible ‘percatarnos’ (respuesta racional) de los olores sin primero ‘sentirlos’ (respuesta emocional).Así que el impacto olfativo es en primer lugar, y sobretodo, emocional. Por ejemplo, para cuando pronunciamos las palabras ‘hierba verde’ tras un estímulo olfativo, ya hemos experimentado nuestras emociones y recuerdos asociados con ese olor. Si nos recuerda a nuestra infancia, jugando felices en el parque, instintivamente nos gustará.

Los olores se almacenan directamente en la memoria, asociados a las emociones vividas. No se procesan en el córtex racional ni se asocian a olores. El cerebro interpreta las sensaciones olfativas en el contexto de las memorias emocionales. Esto explica por qué los olores que nos gustan o no nos gustan están relacionados con experiencias personales que la persona RECUERDA. Y es imposible para un ser humano ‘proyectar’ o ‘imaginar’ un olor en el futuro.

Las preferencias olfativas son a menudo un asunto altamente personal, que tienen que ver con recuerdos específicos y asociaciones a vivencias. Algunos olores tienen un impacto similar para un amplio rango de población, porque pertenecen a la misma cultura olfativa común. Es lo que podríamos denominar ‘el subconsciente olfativo colectivo’. Por ejemplo, muchos europeos asocian el olor a coco al verano, las vacaciones y la playa, porque ese olor se ha utilizado mucho en bronceadores. Un hotel de playa podría usar un elegante aroma con notas de coco a fin de crear una experiencia más completa para sus huéspedes. De esa forma sus clientes pueden gozar de una mejor experiencia, recordar mejor su estancia y es más probable que tiendan a volver a ese hotel en particular. Y siempre que volvieran a oler ese aroma, recordarían sus agradables vivencias.

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